EL TUBO DEL MURO (Zapatilla) A FINALES DE MARZO 2003. PROTAGONISTAS: ESTEBAN-YETI Y CHAMAN DE OURENSE.

Un fin de semana de Marzo, de cuya fecha no puedo acordarme con exactitud mi amigo el Chaman y Yo nos dirigimos hacia el Morredero, por segunda vez en la temporada, para poder disfrutar de un precioso día de esquí.

El viaje

Desde Ourense salimos por la N-120 dirección Monforte de Lemos, y seguimos por la misma hasta llegar a la autopista del noroeste, que comunica La Coruña con Madrid.
Salimos hacia Ponferrada la cual atravesamos por completo y nos dirigimos en dirección a Peñalba de Santiago.

A nuestra salida de Ourense el día era precioso y despejado, pero a medida que ascendimos hacia El Morredero la niebla y el viento hicieron acto de presencia. En un principio no nos desanimamos, pero a medida que ascendíamos la cosa se ponía más fea.

Finalmente llegamos al Morredero y no se veía nada de nada. Es más no había nadie, era las 9:30 de la mañana.
 

La espera:

Mientras esperábamos a que apareciera alguien, nos dimos una vuelta por la montaña. No nos fuimos muy lejos debido a que no conocemos mucho la zona y la niebla era muy cerrada y el frío muy intenso. Debido a estos dos factores la nieve en las pistas estaba extremadamente dura.

Sobre las 10:00 empezó aparecer gente por la zona y abrieron la cafetería, si bien se podía observar que no había muchos ánimos para que la estación abriera. A las 12:00 decidimos irnos, pero cuando habíamos descendido unos pocos metros la niebla desaparecía, por ello paramos junto al arroyo para aprovechar el día para hacer algo de montaña.

Zona del Arroyo. Figura 1
Zona del Arroyo. Figura 1

Según observamos la foto del arroyo (Figura 1) empezamos a subir hacia la parte derecha por el sendero que se observa. Subimos por una fuerte pendiente hasta llegar a a la cresta de la montaña, lo cierto es que las laderas de esta zona de los Montes de León son impresionantes, amplias, continuas y con pendiente muy pronuncia, en definitiva un paraíso para los amantes de la montaña, donde disfrutarán de un valles que quitan el hipo. Pena que nos subiéramos con la cámara de fotos esa ladera.

 

La aventura:

Una vez en la cresta avistamos un tubo con muchísima nieve (Figura 2), y cuando digo muchísima me refiero a espesor, porque la verdad era impresionante, me llegué a hundir hasta las axilas.

Como en un principio íbamos a esquiar no nos queríamos ir de allí sin hacer unas bajaditas, aun encima, ya que estábamos subiendo por una ladera contigua, que más da subir por la otra y con los esquís a cuestas? Si al fin y al cabo después bajamos más rápido esquiando :)

 

Nuestro tubo, desde donde atraeríamos la atención de todo aquel que pasase por la carretera. Figura 2
Nuestro tubo, desde donde atraeríamos la atención de todo aquel que pasase por la carretera. Figura 2

El tubo en cuestión tiene una longitud de casi 1 km, y una fuerte pendiente, aproximadamente de 50º. Como en un principio íbamos a esquiar, no nos queríamos ir de allí sin hacer unas bajaditas, aun encima, ya que estábamos subiendo por una ladera contigua, que más da subir por la otra y con los esquís a cuestas? Si al fin y al cabo después bajamos más rápido esquiando :). La verdad es que no nos lo pensamos dos veces, a pesar de los costoso que fue subir por semejante pendiente con las botas puestas y los esquís a cuestas.

Comenzamos a subir y la verdad es que nos sorprendió la cantidad de nieve acumulada, ya que en un principio nos daba la impresión de que no hubiera tanta. También quedamos sorprendidos de los que nos iba a costar llegar hasta arriba sobre todo la primera de las dos subidas y bajadas que hicimos, ya que en esta primera teníamos que ir abriendo huella por la nieve (Figura 3). Subimos por los bordes del tubo pero siempre con la nieve bajo nuestros pies, subir por donde no había nieve con las botas de esquí, era correr serio peligro de irte a la carretera.

La ascensión se hizo más costosa si cabe, debido a lo blanda que estaba la nieve, a cada paso nos hundíamos hasta la rodilla, en muchas ocasiones incluso más, y la verdad no era de gusto un tropiezo ya que una caída podría tener consecuencias fatales, o te ibas a la carretera o más abajo incluso, la verdad es que las vistas eran impresionantes, aun más si tenemos en cuenta que no es lo mismo ver una montaña totalmente nevada que verla sin nieve, por lo menos para mi no lo es.

Iniciando la primera de las subidas. Lo peor la última parte. Figura 3
Iniciando la primera de las subidas. Lo peor la última parte. Figura 3

Mientras ascendíamos teníamos la idea de que todo el esfuerzo no lo íbamos a disfrutar al 100%, la nieve parecía estar demasiado blanda, sin embargo, las bajadas fueron todo un éxito (Figura 4) cortas, intensas pero muy divertidas, es más, por efectos del viento en medio del tubo se había formado una pequeña cornisa de nieve con lo cual nos podíamos permitir el lujo de pegar un par de saltos a mitad de bajada.

Sobre las dos de la tarde finalizó nuestra pequeña aventura, y nos fuimos con una buena sonrisa para casa. Al menos le habíamos sacado partido al día, ya que esas dos bajadas fueron divertidísimas, más aun si tenemos en cuenta el previo esfuerzo de la subida, que hace que te sepa mejor la bajada por corta que sea.

Después de recoger los esquís, botas y demás comprobamos lo que había mejorado la climatología y pudimos disfrutar más todavía de este maravilloso paisaje.

 

Más fotos del reportaje:

En general la calidad de las fotos de este reportaje es bastante mala, si bien espero en breve tener los originales en mi poder para digitalizarlos de nuevo y añadir más fotos.

El Yeti a mitad del primer descenso. Figura 4 Se puede apreciar la mejoría del clima. Fijaros en la cornisilla formada por el viento. Figura 5
El Yeti a mitad del primer descenso. Figura 4
Se puede apreciar la mejoría del clima. Fijaros en la cornisilla formada por el viento. Figura 5
Otra foto tomada antes de la primera ascensión. Fijaros en el tamaño de mi coche, en relacción con el tubo en cuestión. Figura 6 Otra foto más del tubo, esta vez en B/N. Figura 7
Otra foto tomada antes de la primera ascensión. Fijaros en el tamaño de mi coche, en relación con el tubo en cuestión. Figura 6
Otra foto más del tubo, esta vez en B/N. Figura 7
Mejor climatología, podemos apreciar, el arroyo, casi la silla de la Yegua (2.130 mts), el tubo que ascendimos y descendimos y casi casi el telesqui "El Cabrito" del Morredero, que dibuja una linea por la cresta de la montaña, en la foto no se aprecia por la baja calidad. Figura 8 El Chamán en el Mirado de Peñalba. Figura 9
Mejor climatología, podemos apreciar, el arroyo, casi la silla de la Yegua (2.130 mts), el tubo que ascendimos y descendimos y casi casi el telesqui "El Cabrito" del Morredero, que dibuja una línea por la cresta de la montaña, en la foto no se aprecia por la baja calidad. Figura 8
El Chamán en el Mirador de Peñalba. Figura 9

Autor: Esteban José Gómez-Yeti NIEWEB